Cuando empezó la temporada, todos hablábamos de los Arizona Cardinals y su comienzo 4-0, de su sorprendente defensiva y del buen nivel que mostraba Kevin Kolb, reemplazante del titular John Skelton, lesionado. Pero se desmoronaron, y las miradas se desviaron a los Minnesota Vikings, que parecían condenados a ser los últimos en la NFC North, sorprendieron colocándose con 5-2 como escoltas de los Chicago Bears y por encima de los Green Bay Packers. Pero ya están terceros, con 5-4, y un nivel que semana a semana es cada vez más pobre.
Pero apareció la nueva revelación. Mucho se habló de Robert Griffin III, de Ryan Tannehill y hasta de Russell Wilson. Pero se comentó poco (o menos de lo esperado, siendo el primer pick del último Draft) sobre Andrew Luck y sus Indianapolis Colts. El joven salido de la Universidad de Stanford está teniendo un nivel sobresaliente y, con pocas armas a su alrededor llevó a su equipo a ser candidato a clasificar a los play-offs.
¿Qué falta decir de Andrew Luck? No sólo está en un gran momento: la temporada pasada rompió el record de yardas en un partido para un QB novato, con 433. Y es exactamente lo opuesto a su rival de hoy: Blaine Gabbert, QB de los Jacksonville Jaguars, el segundo peor equipo de la temporada. Es una franquicia con un nivel muy pobre, Gabbert es un QB mediocre sin receptores destacados, una defensa porosa y un juego terrestre diezmado por la lesión de Maurice Jones-Drew.
Está claro que mi predicción es que esta noche, en Jacksonville, ganan los Colts. Sin embargo, esta es la segunda vez que se enfrentan en la temporada contra los Jaguars. La primera fue en la semana 3, en Indianapolis: fue el único triunfo de los de Florida en lo que va del año. Y aunque no creo que vaya a repetirse, es un claro ejemplo de que en la NFL, cualquiera le puede ganar a cualquiera.


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